
Museo de Arqueología Subacuática Fuerte de San José
El fuerte de San José el Alto de Campeche, erigido para enfrentar a los ingleses, y que resistió sitios yucatecos y franceses, contiene hoy una notable colección de objetos arqueológicos sumergidos en aguas marinas del Golfo de México y Caribe Mexicano. Además en el museo se exponen armas antiguas e históricas de los siglos XVI al XIX, un raro cañón rescatado del mar y reproducciones a escala de barcos memorables.
El Museo de Arqueología Subacuática San José el Alto alberga una colección inigualable compuesta por objetos procedentes de contextos arqueológicos sumergidos en aguas marinas del Golfo de México y Caribe Mexicano. El Museo fue renombrado en diciembre de 2017 al añadirse una sala que integra esta colección única en el país, por lo cual pasó de llamarse Museo de Barcos y Armas Fuerte de San José el Alto, el cual fue inaugurado en 1995, a Museo de Arqueología Subacuática San José el Alto.
La colección subacuática se ha realizado mediante el desarrollo de diversos proyectos en la región por parte de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH a lo largo de cuatro décadas. Además, el recinto cuenta con la Declaratoria como Buena Práctica de la Convención UNESCO 2001 sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, la cual tiene como objetivo fomentar la protección de este Patrimonio mediante la apropiación y visibilidad del mismo.
El Museo cuenta con seis salas en operación donde se exhiben armas de los siglos XVI al XIX. La colección incluye sables y espadas que pertenecieron a don Pedro Sáinz de Baranda y Borreiro, al general Antonio Gaona, a don Agustín de Iturbide, al general Manuel Gómez Pedraza y a don Mariano Escobedo. Otras piezas interesantes que se pueden observar en el museo son: el cañón denominado media culebrina, arma cilíndrica de bronce del siglo XVI (1552), el más antiguo de su tipo localizado en el hemisferio occidental, que fue encontrado en la Sonda de Campeche; la caña de timón o “del perro galgo”, como se le conoce por tratarse de una talla en madera de ébano con esa figura, que fue encontrada en el lecho del río Viejo o río Seco, afluente del río Palizada, a finales del siglo XIX. Entre las reproducciones a escala de barcos destaca el galeón, que muestra las características de los barcos mercantes que sorteaban el trayecto atlántico entre España y América; otra embarcación interesante es la reproducción del Golden Haind o Ciervo de Oro, obra de arte del modelismo naval que muestra la estructura típica de una nave preparada para la piratería, cuyo capitán fue el corsario inglés Francis Drake, quien junto a su pariente John Hawkins asediaron el Puerto de San Francisco de Campeche, por el año 1567.
Entre las obras de caballete o pinturas al óleo que ahí se exhiben destaca el cuadro de San Ignacio de Loyola, pintado a principios del siglo XVIII por Cristóbal de Villalpando, artista de gran importancia durante el Virreinato; de igual forma se muestra en este museo el retrato al óleo del ilustre marino campechano don Pedro Sáinz de Baranda y Borreiro, quien dirigió el cerco al castillo de San Juan de Ulúa, en Veracruz, con lo que logró la capitulación del último reducto español y así consumó la independencia completa del territorio de México, el 23 de noviembre de 1825.
Los detalles más relevantes del museo comienzan con la observación del edificio que lo alberga, cuya construcción corresponde a finales del siglo XVIII y es representativo de los avances de la arquitectura militar de la época. Entre otros elementos que se pueden reconocer están los siguientes: los glacis (pendientes ascendentes artificiales del terreno hacia las primeras paredes, para poner al descubierto a posibles atacantes), el camino sinuoso (mismo objetivo hacia las entradas), el foso, los merlones (almenas anchas, reforzadas, entre las cuales se hacía salir los cañones), las troneras (ventanas muy estrechas, para disparar por ellas con más protección), los garitones (pequeñas torres saledizas con troneras en los ángulos de las paredes del fuerte, para disparar en varias direcciones), la escarpa y contraescarpa (muralla inclinada hacia afuera y adentro, para poner al descubierto a los atacantes en ciertos lugares del fuerte), el adarve (la amplia azotea donde circulan los cañones y tropas), etcétera.
Otro de los aspectos relevantes es la observación del horizonte marino desde el adarve del fuerte y en especial, cuando el clima lo permite, la visión de la puesta de sol hacia el oeste, y de la línea costera hacia el norte, que delimita los humedales vinculados al mar que conforman la Reserva de la Biósfera de los Petenes.
A raíz de los “llamados pactos de familia”, los Borbones de Francia, España e Italia se unieron en guerras que tuvieron graves consecuencias. La conocida como Guerra de los Siete Años (1756-1763) hizo que España declarara las hostilidades a Inglaterra. En 1762, una flota británica se apoderó de la Habana y de Manila. A la firma de la paz, España recuperó esos puertos, pero perdió la Florida (y su puerto de San Agustín, fundado en 1565) y fue reconocido el derecho de Inglaterra sobre Belice. La situación de Yucatán se volvió particularmente delicada pues, siendo la otra península que cierra el Golfo de México, su posición estratégica hizo previsible un ataque inglés, por lo que en 1777, el gobernador de San Francisco de Campeche, don Antonio Olivier, comunicó al rey de España, Carlos III, que la plaza era indefendible frente a las ambiciones expansionistas de Inglaterra. El ingeniero y brigadier de infantería Agustín Crame presentó entonces a la Corona un proyecto que consideraba la construcción de seis fortificaciones militares que incluyó el Fuerte de San José el Alto, el cual sería también conocido como “Fuerte de Las Tres Piedras”.
Su edificación se terminó en 1792 e incluyó las baterías de costa de San Matías y San Lucas, cuyo ángulo de tiro y capacidad de fuego impedirían un posible desembarco enemigo. La supervisión de la obra estuvo a cargo del teniente del rey don José Sabido de Vargas. Tras la Independencia de México quedó bajo la administración de la entonces Secretaría de Guerra aunque fue abandonado durante largo tiempo hasta que en 1988 se restauró.
Introducción a la arqueología subacuática
En esta sala se explica qué es la Arqueología Subacuática como disciplina encargada de investigar a las sociedades antiguas a través de la recopilación de datos y estudios especializados de objetos, restos humanos o de animales sumergidos en los mares, ríos, lagos, lagunas, manantiales, pantanos,
En esta sala se explica qué es la Arqueología Subacuática como disciplina encargada de investigar a las sociedades antiguas a través de la recopilación de datos y estudios especializados de objetos, restos humanos o de animales sumergidos en los mares, ríos, lagos, lagunas, manantiales, pantanos, ciénagas, marismas, arroyos, cenotes, cuevas inundadas, cavernas semi-inundadas, lagos y terrenos ganados al mar. Asimismo y de forma didáctica se muestra cómo se localiza, protege, estudia y conserva el patrimonio cultural subacuático, destacando la importancia del trabajo multidisciplinario, la aplicación de la tecnología y la participación de los pescadores.
La arqueología subacuática requiere del trabajo de equipos en los que participan diversos especialistas como arqueólogos subacuáticos, historiadores, antropólogos físicos, antropólogos sociales, restauradores, biólogos, paleontólogos, paleobotánicos, paleoantropólogos, oceanógrafos, hidrógrafos, geógrafos, geólogos, arquitectos, ingenieros en materiales arqueológicos, químicos, topógrafos, fotógrafos o videógrafos. También es necesaria la participación de las comunidades pesqueras, ejidatarios, buzos deportivos, espeleólogos y espeleobuzos, quienes apoyan en las exploraciones para descubrir sitios arqueológicos subacuáticos y semi-inundados.
El origen sumergido
A través de esta sala de inmersión, el visitante podrá adentrarse a una cueva, en donde se explica cómo se formó el territorio mexicano desde hace 165 millones de años, con especial énfasis en la vida que habitaba bajo el agua en la península de Yucatán, su transformación y la del paleoambiente,
A través de esta sala de inmersión, el visitante podrá adentrarse a una cueva, en donde se explica cómo se formó el territorio mexicano desde hace 165 millones de años, con especial énfasis en la vida que habitaba bajo el agua en la península de Yucatán, su transformación y la del paleoambiente, hasta llegar a la era del Hielo (de 40 000 a 10 000 años de antigüedad).
Destaca la recreación de fauna del Pleistoceno a escala real, como los colmillos de un mamut, el cráneo de un tigre dientes de sable y la representación del esqueleto de perezoso, tres de las trece especies localizadas en la cueva Hoyo Negro en Tulum, Quintana Roo, que junto con la historia narrada por Naia, la mujer más antigua de América, internan al visitante al mundo de la prehistoria, hoy en día sumergido.
Los navegantes mayas
En la sala se exponen piezas provenientes de diversos contextos arqueológicos subacuáticos inmersos en aguas continentales, vinculados con la cultura maya, que evidencian de forma material, la relación entre conceptos divinos, tales como el agua, el vientre de la tierra y el inframundo como un es
En la sala se exponen piezas provenientes de diversos contextos arqueológicos subacuáticos inmersos en aguas continentales, vinculados con la cultura maya, que evidencian de forma material, la relación entre conceptos divinos, tales como el agua, el vientre de la tierra y el inframundo como un espacio sagrado de muerte, vida y renacimiento. Destacan los hallazgos realizados en los contextos arqueológicos subacuáticos del cenote San Manuel, municipio de Tizimín, así como de cenotes de los municipios de Homún y Chemax, Yucatán. En estos espacios sagrados se identificaron jarras tipo “chocolateras” correspondientes al horizonte Preclásico tardío (400 a.C. a 200 d.C.), similares a las encontradas en sitios terrestres de Belice y Guatemala, asociadas a enterramientos o depósitos mortuorios.
Pecios e instrumentos de navegación
Los navegantes europeos que arribaron al Nuevo Mundo traían consigo un bagaje tecnológico que les permitió cruzar el Atlántico a través de la navegación a vela mediante carabelas (siglo XV) y a bordo de galeones (siglos XVI y XVII).
Los navegantes europeos que arribaron al Nuevo Mundo traían consigo un bagaje tecnológico que les permitió cruzar el Atlántico a través de la navegación a vela mediante carabelas (siglo XV) y a bordo de galeones (siglos XVI y XVII).
En esta sala se podrán apreciar diversos instrumentos como: brújula, astrolabio, sextante y escandallos (estos últimos provenientes de diversos pecios ubicados en la Sonda de Campeche), objetos que sirvieron a la navegación, y posibilitaron a partir del siglo XV la travesía de "altura", es decir, navegar lejos de las costas sin otro punto de referencia que las estrellas. Gracias a estos inventos, los marinos pudieron estimar mejor su posición en la mar, el rumbo a seguir, conocer la naturaleza del fondo para evitar accidentes, así como el adecuado uso de los vientos y las corrientes. Destacan en esta sala dos piezas correspondientes al siglo XVI, una media culebrina de bronce proveniente del pecio Cayo Nuevo I, considerada el cañón más antiguo en su tipo en el Hemisferio Occidental, así como una caña de timón de ébano recuperada en el arroyo Seco, Palizada, Campeche.
El tesoro del arrecife Alacranes
Compuesta por una de las colecciones más importantes del Museo, en donde se exhiben objetos de oro, esmeraldas y otras piedras preciosas, así como monedas macuquinas de plata recuperados en las exploraciones del pecio Ancla Macuca identificado en el arrecife Alacranes, Golfo de México. Esta
Compuesta por una de las colecciones más importantes del Museo, en donde se exhiben objetos de oro, esmeraldas y otras piedras preciosas, así como monedas macuquinas de plata recuperados en las exploraciones del pecio Ancla Macuca identificado en el arrecife Alacranes, Golfo de México. Esta colección está conformada por 211 piezas de oro, esmeraldas, amatista, un rubí, y coral rojo, considerada parte del cargamento de un orfebre que trabajaba durante la travesía en la confección de elementos de joyería, portando herramientas y laminillas de oro como materia prima.
Estas piezas, estaban destinadas para la vida cotidiana de un sector social europeo, entre ellas: anillos, dijes, mancuernillas, botones, mondadientes, cadenas, así como relacionados con la liturgia católica: aplicaciones a mantos, medallas, rosarios, (oro y coral rojo), relicarios y cruces. Destaca la importancia de los elementos del navío, como el recubrimiento de plomo del casco, la clavazón y los pernos de bronce, lo mismo instrumentos propios para la navegación, como un ancla y escandallo de plomo, a lo que se suman la artillería y los pertrechos de guerra asociados, además de monedas macuquinas de plata de origen mexicano. Todos los artefactos diagnósticos estudiados en su contexto arqueológico fueron analizados por expertos en diversas disciplinas, lo que permitió definir al pecio Ancla Macuca como correspondiente a la primera mitad del siglo XVIII y de filiación española.
Además en esta sala podremos observar piezas de armamento ligero como un trabuquín, mosquetes y fusiles, así como pertrechos de guerra utilizados a bordo de los navíos, tanto para el ataque a distancia como en el combate frente a frente. Asimismo se pueden apreciar diversos elementos como la diversidad en el tipo de lastre que viajaba en las sentinas de los barcos, objetos recuperados de los pecios del siglo XVIII: El Pesquero y Carron, además de vasijas, restos de cinchos para barril y sus espitas provenientes de pecios del arrecife Alacranes, como muestra del almacenamiento de la carga a bordo de los buques.
Desarrollo tecnológico en la mar
Los cambios tecnológicos acaecidos con la llegada de la Revolución Industrial es el tema de esta sala.Entre los cambios tecnológicos que tienen lugar con la llegada de la época industrial (segunda mitad del siglo XVIII- principios del siglo XIX), destaca la sustitución de la madera por el hierro
Los cambios tecnológicos acaecidos con la llegada de la Revolución Industrial es el tema de esta sala.Entre los cambios tecnológicos que tienen lugar con la llegada de la época industrial (segunda mitad del siglo XVIII- principios del siglo XIX), destaca la sustitución de la madera por el hierro en la construcción naval y el cambio del uso de las velas por la máquina a vapor, lo que motivó el aumento en el arqueo de los navíos, así como en su velocidad de crucero, lo que redundó en un intercambio más eficaz y continuo.Los buques impulsados a vapor produjeron una revolución en el ámbito val debido a que, por primera vez, el hombre deja de depender de la natural y de su fuerza para trasladarse por la vía acuática. Lo anterior no impidió durante muchos años la tecnología a vela y a vapor se alternaran, dependiendo de las capacidades y necesidades del contexto natural.
La identificación de buques de esta época es mucho más sencilla, pues va se cuenta con elementos tecnológicos que los caracterizan, como su arqueo, el uso de máquinas a vapor y de calderas, así como el tipo de anclas de acuerdo con el tamaño de la embarcación que las portaba.Hacia el siglo XIX dos accidentes protagonizados por el vapor inglés R.M.S. Tweed (1847) y su gemelo R.M.S. Forth (1849), ambos navíos de correo de entre 1800 y 1900 toneladas, pondrían al arrecife Alacranes en las noticias internacionales, por las cuantiosas pérdidas humanas y económicas derivadas; de tal suerte que el ministro campechano, don Justo Sierra O'Reilly, en informe rendido en 1854 al Ministerio de Fomento de México, deja testimonio de los graves perjuicios que para entonces seguían generando al comercio y la navegación los constantes accidentes suscitados en estos bajos; el ministro comentó: "No se pasa un solo año sin que haya uno, dos y hasta tres naufragios en el bajo de los Alacranes".
Adarve y merlones
Amplia azotea donde circulan los cañones y tropas.
Los merlones son las almenas anchas y reforzadas, entre las cuales se hacían salir los cañones.
Amplia azotea donde circulan los cañones y tropas.
Los merlones son las almenas anchas y reforzadas, entre las cuales se hacían salir los cañones.
Camino sinuoso y glacis
Los glacis son pendientes ascendentes artificiales del terreno hacia las primeras paredes del fuerte, servían para poner al descubierto a posibles atacantes y, por consguiente, para disparar en su contra.
El camino sinuoso tiene el mismo objetivo que el anterior pero hacia las entradas.
Los glacis son pendientes ascendentes artificiales del terreno hacia las primeras paredes del fuerte, servían para poner al descubierto a posibles atacantes y, por consguiente, para disparar en su contra.
El camino sinuoso tiene el mismo objetivo que el anterior pero hacia las entradas.
Foso y troneras
Es una excavación profunda que rodea a una fortaleza o castillo militar, constituye la primera defensa. A la parte que da al interior de la fortaleza se le llama escarpa, y la pared que da al campo enemigo, contraescarpa.
Es una excavación profunda que rodea a una fortaleza o castillo militar, constituye la primera defensa. A la parte que da al interior de la fortaleza se le llama escarpa, y la pared que da al campo enemigo, contraescarpa.
Las troneras son ventanas muy estrechas, para disparar por ellas con más protección.
Garitón
Pequeñas torres saledizas con troneras en los ángulos de las paredes del fuerte, a través de ellas era posible disparar en varias direcciones.
Pequeñas torres saledizas con troneras en los ángulos de las paredes del fuerte, a través de ellas era posible disparar en varias direcciones.
Patio y brocal de pozo
El museo cuenta con un patio cuadrangular en cuyo centro se halla el brocal del pozo, que hasta el presente recoge agua de lluvia.
El museo cuenta con un patio cuadrangular en cuyo centro se halla el brocal del pozo, que hasta el presente recoge agua de lluvia.
- Dirección de Museos del Centro INAHJonathan Miguel García Gonzálezmiguel_garciaglz@inah.gob.mx



